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sábado, 18 de agosto de 2012

LAS FOBIAS (HOMOFOBIA, LESBOFOBIA, BIFOBIA, TRANSFOBIA, MISOGINIA)


CAPITULO IV LAS FOBIAS (HOMOFOBIA, LESBOFOBIA, BIFOBIA, TRANSFOBIA, MISOGINIA) TOMADO DE “VISIÓN ACTUAL DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA DIVERSIDAD SEXUAL EN LA CIUDAD DE MÉXICO” (PROPUESTAS DE DEMOCRATIZACIÓN)T  E  S  I  S QUE PARA OBTENER EL GRADO DE MAESTRO EN DEFENSA Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS PRESENTA LIC. ENRIQUE ADAR GUADARRAMA ZEAMéxico, D. F.  marzo de 2012, UACM 


Barbara Smith[1] afirma que la homofobia es normalmente la última de las opresiones que se menciona, la última en ser tomada en serio, la última en ser considerada. Pero es extremadamente seria, a veces hasta el punto de ser  fatal. Esta desconsideración generalizada sobre su envergadura, afecta incluso a asociaciones que luchan por los derechos civiles, resulta tan sospechosa como ilustrativa, pues confirma no solo la violencia sufrida, sino que apunta a la necesidad de una lucha que ataque la raíz del problema. La intolerancia en materia de diversidad sexual es un problema que suele tildarse de marginal, que genera actitudes muy destructivas.[2]

En cuanto a los antecedentes, se puede mencionar un claro ejemplo del castigo a los transgresores en la época prehispánica y cargado de homofobia lo mencionan Miriam López Hernández y Jaime Echeverría García al señalar que: Respecto a la homosexualidad, los nahuas marcaron la distinción entre el homosexual activo y pasivo. Mientras que el activo seguía representando su rol genérico masculino, el pasivo, al ser penetrado en el acto sexual, violaba su rol de hombre y se feminizaba. Lo anterior se tradujo en un castigo diferenciado: Al pasivo le sacaban las entrañas por el sexo, después los jóvenes de la ciudad lo cubrían de ceniza y le prendían fuego; al activo lo enterraban con ceniza y ahí moría[3]

Sería ideal el que las personas vivan sus experiencias afectivas, sentimentales, emocionales y genitales con  libertad de expresión, siempre y cuando no dañen a un tercero. Esto puede ocasionar que les nieguen el alquiler de una vivienda, los golpes, el encarcelamiento y hasta el despido de su lugar de trabajo. Que los expulsen del hogar familiar hasta el rechazo de sus compañeros del Colegio o la Facultad.

Luiz Mott nos menciona que la homofobia en la América Latina contemporánea tiene sus raíces más profundas en el machismo ibérico, cuyo basamento ideológico se inspiró en los tratados de teología moral de la época de la Conquista, los cuales declaraban:

“De todos los pecados, la sodomía es el más torpe, sucio y deshonesto, y no se encuentra otro más aborrecido por Dios y por el mundo. Por este pecado lanzó Dios el diluvio sobre la tierra y por este pecado destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra; por causa de la sodomía fue destruida la Orden de los Templarios por toda la Cristiandad en su día. Por lo tanto, mandamos que todo hombre que cometa ese pecado, sea quemado y convertido en polvo por el fuego, para que ya nunca de su cuerpo y sepultura se tenga memoria”[4].

La diversidad sexual ha sido motivo de múltiples escritos y especulaciones, sin embargo, estas conductas sexuales se han presentado desde la existencia del ser humano, aun así han provocado diversas actitudes a través de la historia de la humanidad y el caso de la Ciudad de México no es la excepción, debido a que nuestra cultura ha sido influenciada por la cultura europea occidental y por ende por lo judeocristiano, en ese sentido la Iglesia ha intentado suprimir esta expresión sexual al considerarla pecaminosa y merecedora de castigo, o incluso intentar curarla.

Si bien en el caso de la capital mexicana no es un delito perseguible, los cuerpos policiacos, la reprimen y persiguen con propósitos de extorsión y muchos profesionales de la psicología y la psiquiatría la han “etiquetado como enfermedad mental, intentando curarla. Como menciona el sexólogo Juan Luis Álvarez -Gayou Jurgenson, del Instituto Mexicano de Sexología, A.C.,” en realidad ninguna de estas acciones ha disminuido su prevalencia, pero si infundido sentimientos de culpa, inadecuación y estigmatización en las personas que muestran esta preferencia genérica”[5] y podríamos agregar las múltiples violaciones a los derechos humanos y los crímenes de odio por homofobia.

Culturalmente hablando en el caso de México, los pueblos Mayas y Aztecas, según los cronistas franciscanos, “la sodomía pasiva es abominable, nefasta y detestable, digna de desprecio y de risa por parte de las gentes”.[6] Asimismo Álvarez -Gayou Jurgenson menciona que “aunque la mayoría de la población es mestiza y católica por la influencia hispánica histórica, el país está inmerso en una ideología judeocristiana que entre otros muchos aspectos censura y reprime importantemente cualquier forma de actividad sexual que no sea con fines reproductivos”.[7]

También  debe considerarse en la actitud hacia la homosexualidad algunos de los valores que prevalecieron en los aztecas, en los que el sexo entre las personas del mismo género era severamente penalizado y las mujeres que practicaban esta actividad eran condenadas a muerte (Requena 1989); también se dice que los aztecas castigaban más severamente a los “cuiloni” que es la pareja pasiva afeminada (Novo, 1972). Sin embargo parece que hay reportes de un comportamiento homosexual ampliamente prevalente entre algunos pueblos naturales del estado de Veracruz como fue referido por Bernal Díaz del Castillo y Hernán Cortés (Requena).[8]

Si bien en 1571 en México se instalaron Tribunales de la Santa Inquisición, éstos no tenían autorización para perseguir el pecado de sodomía, correspondiéndoles a la justicia real y al obispo la represión a los y las practicantes del amor entre personas del mismo sexo. En este sentido Luiz Mott nos ilustra mencionando que “México lideró la persecución a sodomitas en América Latina durante el período colonial: en 1658 fueron denunciados 123 sodomitas en la Ciudad de México y sus alrededores, 19 de ellos fueron presos y 14 quemados en la hoguera. Uno de ellos logró eludir la hoguera por ser menor de 15 años, recibiendo pese a todo, 200 azotes y seis años de trabajos forzados como castigo. En 1673 hubo otros progrom[9]: siete mulatos, negros y mestizos fueron quemados en Mixcoac. ¡La justicia del rey era más homofóbica que la propia Inquisición![10]

Por ende, la homosexualidad tanto masculina como femenina es reprimida socialmente y por muchos es considerada como una desviación, un vicio, decadencia, perversión o incluso una enfermedad mental. Lo que predomina en la mayor parte de la población de la Ciudad de México, generada por una falta de una educación para la sexualidad, lo que permite que prevalezcan cantidad de mitos y falacias sobre las personas que integran la diversidad sexual, como la idea de que los homosexuales son más apasionados y, por ende, pueden cometer crímenes sexuales más crueles o que los homosexuales tratarán de conquistar a cualquier hombre que pase por su vista o que un maestro homosexual necesariamente será abusador infantil o pedófilo, o que inducirá a los niños a la homosexualidad, o que los homosexuales masculinos quieren ser mujeres y las lesbianas hombres.

Aunque éste es el esquema de una actitud generalmente prevalente hacía la homosexualidad, hay reportes (Lumsden, 1971) en el sentido de que algunos grupos indígenas practican o aceptan la homosexualidad masculina con mayor libertad, tal sería el caso de la región de Juchitán en el estado de Oaxaca, los huastecos y totonacos en el estado de Veracruz y entre los huicholes y coras en el estado de Nayarit. La antropóloga italiana Maiano Borruso (1996), en su estudio –recientemente publicado- realizado a habitantes del istmo de Tehuantepec que tienen origen zapoteco, ha encontrado que el homosexual masculino tiene un lugar reconocido en esa sociedad. A éste, conocido como muxe o mampo, generalmente se le considera por su madre como el mejor de sus hijos.[11]

Mientras que las mujeres trabajan en el exterior él se queda y cuida la casa y, a diferencia de otros hijos que se casan y dejan el hogar materno él se queda a cuidar a sus padres en su vejez. Como Maiano Borruso asevera, la cultura zapoteca ha encontrado espacios familiares y sociales para los homosexuales y les ha asignado funciones que le permiten integrarse con dignidad a la vida cotidiana[12]

Por otra parte, también es importante conocer algunas definiciones sobre las fobias sociales hacia los diversos tipos de sexualidad. Si bien es cierto la homofobia y la lesbofobia se refieren al miedo irracional, la ignorancia o la falta de conocimientos en relación con personas con una práctica sexual homosexual masculina o femenina. En ocasiones, el miedo se manifiesta como rechazo, prejuicio y discriminación, otras se expresa como agresión, negación de derechos, persecución policiaca, encarcelación y tortura, tratamientos médicos que curan la homosexualidad como las descargas eléctricas, dosis enormes de hormonas, castración, en otras implica disgustos ante mujeres masculinizadas y hombres afeminados, aunque éstos puedan tener una práctica sexual heterosexual, y en situaciones más graves se llevan al extremo al cometerse crímenes de odio por homofobia.

Homofobia[13] y lesbofobia


Marta Lamas menciona que en la homofobia y en la lesbofobia se juegan cuestiones subjetivas, pero básicamente su carga negativa tiene que ver con la concepción dominante que la cultura tiene de la sexualidad”.[14]

En tanto Daniel Borrillo señala que el fenómeno psicológico y social de la homofobia encuentra sus raíces en las relaciones complejas establecidas entre una estructura psíquica de tipo autoritario y una organización social que coloca la heterosexualidad monogámica como ideal sexual y afectivo.[15]

Un concepto de homofobia que puede ser de mucha utilidad para entender los impactos del estigma y la discriminación por orientación o preferencia sexual e identidad y expresión de rol de género, es aquel que considera que se trata de la intolerancia irracional en contra de quienes transgreden los convencionalismos de género y que afecta no solamente a homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, transgéneros, travestistas y personas intersexuales, sino también a hombres que tienen sexo con otros hombres, pero que no asumen una identidad gay, a hombres y mujeres heterosexuales con actitudes y comportamientos socialmente asignados al otro género, e incluso a mujeres y hombres heterosexuales que cuestionan con sus ideas y acciones los estereotipos de género.

Luiz Mott menciona que la homofobia “es el arma con la que se persigue a quienes se atreven a salir de la norma heterosexual. Los homófobos constituyen el brazo armado de una sociedad intolerante que ve en ellos la realización de saneamiento moral”. También nos señala que la homofobia “es el miedo y odio irracional contra la homosexualidad, surge entonces como estrategia vital para el mantenimiento de la hegemonía de la heterosexualidad.”[16]

Daniel Borrillo nos menciona que la lesbofobia supone una especificidad en el seno de otra; la lesbiana sufre una violencia particular definida por el doble desprecio, primero por ser mujer y segundo por ser lesbiana, a diferencia del homosexual, acumula la discriminación aplicada al género y la aplicada a la orientación sexual.[17] 

Bifobia 


La bifobia es el rechazo y repulsa contra bisexuales, a quienes se les obliga a declararse heterosexuales u homosexuales sin reconocer la orientación sexual bisexual.[18] El elevado grado de desconocimiento existente dentro de la sociedad en México en materia de bisexualidad hace que, en la práctica, la persona bisexual se enfrente a una doble invisibilidad social y cultural, pero además a la negación de su misma existencia, incluso dentro del propio colectivo LGBTTTI. Esto se da por la falta de referentes visibles dentro del movimiento de liberación de la diversidad sexual.

En este sentido, la bifobia tiene características muy específicas y diferenciadas, marcadas por estereotipos o prejuicios sin ningún fundamento,  que tienen su origen en la falta de información precisa y adecuada sobre la bisexualidad, esto genera actitudes de rechazo, estigma y discriminación. 

Transfobia 

La transfobia es el miedo irracional hacia las personas transgénero en sentido amplio, es decir, el miedo u odio irracional hacía los transgéneros, transexuales y travestis. La transfobia generalmente se complementa y alimenta de la misoginia y la homofobia,[19] pues tienen causas comunes: el rechazo a las mujeres y a las personas homosexuales.

Un ejemplo es el siguiente:

“Con múltiples heridas causadas por un arma punzocortante fue hallado el cadáver de Fernando Javier Hernández Fajardo, “Ana María Z. Jones”, de 39 años de edad  en su departamento de la unidad habitacional El Carmen Gastronómico, al sur de la ciudad de Puebla.”

“Al respecto, activistas del colectivo de la diversidad sexual de la capital poblana, dijeron en entrevista que se trata del tercer asesinato en contra de una persona transgénero en Puebla, durante 2009”

“Onan Vázquez, coordinador de la organización civil Vida Plena Puebla, indicó a esta agencia que se teme una campaña de odio hacia la comunidad gay poblana, en la que la Iglesia católica tiene injerencia al estigmatizar a las personas con una orientación sexual distinta y fomentar la homofobia y la transfobia entre los feligreses.”[20]

La transfobia es un concepto que encierra la discriminación hacia personas travestis, transexuales y transgénero. Esta conducta discriminatoria o intolerante hacia este sector poblacional puede incluir el acoso, la agresión, incluso el asesinato, porque se encuentra basado en el temor a la diferencia.[21]

Misoginia

La misoginia se entiende como “el odio, rechazo, aversión o desprecio que los hombres manifiestan en relación con las mujeres o en lo concerniente a lo femenino. Sin embargo, es necesario señalar que, aunque la misoginia es ejercida o utilizada por los hombres, es en ocasiones aceptada por la propia mujer, en un contexto donde el papel del Estado incumple con la obligación de romper con las construcciones patriarcales que la fomentan. Así, la misoginia ha provocado que las mujeres sufran violencia física, abuso sexual, degradación, tratamiento injusto y discriminación legal y económica a causa del poder masculino. La misoginia se alimenta de creencias en la supuesta inferioridad de la mujer y la supervaloración del poder masculino, viéndose reforzada por múltiples vías, como los tradicionalismos, la familia y los medios de comunicación”.[22]

Consecuencias de la homofobia

Dentro de las consecuencias que genera la homofobia en las personas que integran la diversidad sexual, podemos señalar el suicidio, el odio, los insultos, la total clandestinidad, la baja autoestima, la marginalidad, violencia física en las calles, detenciones arbitrarias, negación de la visita íntima[23] en las cárceles, el rechazo familiar, humillación y trato degradante en los medios de comunicación, negación de acceso al derecho al trabajo, a la seguridad social, a la igualdad, a la no discriminación, al matrimonio, a la adopción, a la vivienda, a la salud, a la felicidad, los asesinatos de millones de gay, lesbianas, bisexuales, travestis, transgéneros, transexuales e intersexuales.

En cuanto al suicidio, quienes se dedican al  estudio de la diversidad sexual les  llama la atención los suicidios entre los jóvenes. Es común escuchar que algún conocido termino con su vida, los jóvenes que son parte de la diversidad sexual desde nuestro particular punto de vista tienen más probabilidades de intentar suicidarse y de conseguirlo que otros jóvenes, y todo esto es consecuencia de la violencia intrafamiliar, de la discriminación y opresión, de la homofobia en las escuelas y la sociedad.

Miguel Concha Malo señala que una de las críticas más fuertes que las organizaciones civiles y sociales, colectivos y jóvenes activistas enfatizaron fue la ausencia de la perspectiva de derechos en la Conferencia Mundial de la Juventud 2010. Y es que, en México, los jóvenes no son vistos como verdaderos sujetos de derechos, sino simplemente como seres inacabados y carentes de elementos para tomar decisiones sobre su propia vida. En nuestro país, tres de cada 10 personas tienen entre 12 y 29 años; es decir, existen 34 millones de jóvenes. No existe una sola edad oficial para ser joven en México, sobre todo porque aún no hay una ley federal de juventud. Así que las leyes y las instituciones que trabajan en este ámbito usan sus propias definiciones con base en criterios distintos de edad, los cuales van de 12 hasta 35 años de edad. Predominantemente, desde el mundo adulto, el concepto de juventud ha sido definido a partir de una multiplicidad de criterios, entre los cuales impera socialmente la edad biológica. Sin embargo, lo que puede definir a una persona como joven no es únicamente la edad, sino aspectos como su contexto cultural, social, económico y político. Por ello no existe una sola forma de ser joven, sino que podemos pensar en juventudes, partiendo de la diversidad y del contexto que rodea a cada una de ellas. Además, las juventudes en México pertenecen a los grupos de población cada vez más vulnerados, pues los derechos humanos que les corresponden se ven cotidianamente cada vez más incumplidos, menos protegidos y menos promovidos: no tienen acceso, o lo tienen de manera muy limitada, a derechos como la salud, incluyendo la salud sexual y reproductiva, a la educación, al trabajo y a la participación política, por mencionar sólo unos pocos.[24]

La homofobia no sólo afecta a las personas que mantiene relaciones amorosas, sexual u homoeróticas, por el contrario, es un mal que atañe a toda la sociedad en su conjunto, en vista de que también afecta en general a todos los hombres y mujeres, así como a las niñas y niños a las y los jóvenes, a las y los ancianos, independientemente de posición económica, social o de cualquier índole.

Como señala Guillermo Núñez Noriega[25] en México –y de acuerdo con la literatura, en muchos otros países- la homofobia no es algo que estructura solamente las subjetividades homosexuales, sino las subjetividades de todos los nacidos con genitales machos y las dinámicas de la identidad masculina, pues todos los varones somos objetos de violencia homofóbica como parte de nuestro proceso de masculinización. Al mismo tiempo, hay una violencia especial y discrecional hacia aquellos varones (especialmente cuando son niños o adolescentes) que son menos masculinos, afeminados o no suficientemente masculinos de acuerdo con los estándares sociales. Estos varones no necesariamente sufren de la misma manera que aquellos que,  siendo masculinos en su expresión de género, tienen también vínculos sexuales u amorosos con otros varones. La expresión de género (las maneras, las actitudes y gestos) tiene una gran relevancia en la vivencia diferenciada de la homofobia. Esas experiencias homofóbicas configuran, a su vez, diferentes subjetividades, trayectorias y posiciones en el campo sexual. Por añadidura, otros aspectos como la edad, la clase, el estatus matrimonial y las preferencias sexuales (incluyendo la amplia gama de bisexualidades) también contribuyen a la diversidad de significados y formas de vivir la homofobia y las relaciones homoeróticas.

Crímenes de odio por homofobia

Se entiende como crímenes de odio a aquellos en los que una persona ataca a otra, y a la cual elige como víctima en función de su pertenencia a un determinado grupo social, según su edad, raza, género, identidad de género, religión, etnia, nacionalidad, afiliación política, discapacidad u orientación sexual. Un delito de odio es una conducta violenta motivada por prejuicios y puede entenderse como una forma de violencia dirigida a personas que pertenecen a un grupo específico, ya sea social, racial o étnico o que tengan una tendencia sexual o religiosa catalogada como diferente.

Un claro ejemplo de un crimen de odio por homofobia reciente es el de Cristián Iván Sánchez Venancio, de 25 años, quien era miembro de la Coordinadora para la Diversidad Sexual del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Distrito Federal, y había formado parte del equipo de trabajo de la Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero, Transexual e Intersexual de la Ciudad de México en su más reciente edición[26] o el asesinato de Quetzalcóatl Leija Herrera en el estado de Guerrero, quien fuera presidente del Centro de Estudios y Proyectos para el Desarrollo Humano Integral (CEPRODEHI), Quetzalcóatl Leija fue la figura más representativa del movimiento de la diversidad sexual en Guerrero, y quien defendió los derechos humanos de las minorías sexuales.[27]

La manera en que los prejuicios son establecidos depende del contexto social y de los estereotipos que la misma sociedad ha ido creando. Tales prejuicios y en general la violencia que generan, tienen como causa la necesidad de marcar diferencias por el miedo de perder algunos privilegios o prerrogativas, por continuar con la hegemonía, estos actos se han convertido en una forma de violencia y discriminación. En este sentido miles de activistas han presionado a los Estados, preocupados por la situación existente antes mencionada, para que se creen leyes contra la discriminación y, en concreto, estatutos contra los crímenes de odio con el fin de brindar protección especial a las personas y los grupos que se ven afectados por estas prácticas violentas, estos crímenes son una  realidad tan concreta como la situación de las mujeres asesinadas en ciudad Juárez[28] y en todo el país, tan reales y evidentes como la homofobia, la lesbofobia, la transfobia, la misoginia, el machismo, el heterosexismo y el patriarcado que dan lugar a la violencia y al asesinato cobarde.

La conducta violenta o los delitos de odio varían dependiendo del contexto y de los prejuicios que tenga una sociedad específica, pero que de igual manera está presente en todas las sociedades del mundo, para lo cual se han ido creando medios para solucionar ésta situación, sin embargo, en la ejecución de estos delitos tiene mucho que ver las persecuciones médicas, religiosas y policiales que influyen en el ánimo de la comunidad.

Un prejuicio marcado en algunas de las autoridades se constata en la siguiente declaración “Ante la ola de asesinatos contra hombres gay suscitada en los últimos meses en la Ciudad de México, con patrones similares de ejecución, llaman la atención las declaraciones del fiscal de homicidios de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, Joel Alfredo Díaz, quien afirma que se trata de crímenes pasionales, “es una cuestión de pareja” dice, y niega tajantemente que se trate de crímenes motivados por odio homofóbico”[29]

Desde la sociedad civil, diversas organizaciones como Letra S y la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia(CCCCOH)[30], han insistido en la tipificación de los crímenes de odio con la finalidad de que las autoridades del ministerio público no descarten a la homofobia como un móvil de asesinos de disidentes sexuales, creemos que mientras no se tipifique este tipo de conductas continuaremos con declaraciones desafortunadas y prejuiciadas por parte de las autoridades quienes califican cualquier homicidio de algún disidente sexual como crímenes pasionales, aun cuando las víctimas son ultimadas con lujo de saña y violencia extrema.

Existen similitudes con los casos perpetrados por el multihomicida Raúl Osiel Marroquín, alias El Sádico[31], que en 2006 asesinó y secuestró cuando menos a seis jóvenes en el Distrito Federal, porque según justificó en su declaración que los homosexuales afectan a la sociedad:
“Le hice un bien a la sociedad, pues esa gente hace que se malee la infancia. Me deshice de homosexuales que, de alguna manera, afectan a la sociedad. Digo, se sube uno al Metro y se van besuqueando, voy por la calle y me chiflan, me hablan”.

El Distrito Federal se convirtió en la primera entidad federativa[32] en donde están tipificados los crímenes de odio, luego de que la Asamblea Legislativa votara hoy de manera unánime el proyecto de reforma del artículo 138, fracción VIII del Código Penal para el DF, con el que se suma como agravante de homicidio el odio. En el último día del periodo extraordinario de la ALDF, la iniciativa presentada en 2007 y recién dictaminada por las comisiones unidas de Administración y Procuración de Justicia y de Atención a Grupos Vulnerables, dio luz verde en el Pleno de la Asamblea con 39 votos a favor, cero en contra y cero abstenciones.

El dictamen añade al artículo 138 que el homicidio y las lesiones son calificadas cuando se cometan “por odio” y detalla que existe odio cuando “el agente lo comete por la condición social o económica: vinculación, pertenencia o relación con un grupo social definido; grupo étnico o social; nacionalidad o lugar de origen; el color o cualquier otra característica genética; lengua; género; religión; edad; opiniones; discapacidad; condiciones de salud; apariencia física; orientación sexual; identidad de género; estado civil, ocupación o actividad de la víctima.[33]

Por su parte la CNDH presento su Informe Especial Sobre Violaciones a los Derechos Humanos y Delitos Cometidos por Homofobia[34], este informe se elaboró con información contenida en 696 expedientes de queja tramitados en la CNDH, en los organismos públicos de protección(OPDH) de los derechos humanos del país y en el consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y averiguaciones previas iniciadas en 17 procuradurías generales de justicia estatales, durante el periodo comprendido entre el 1 de enero de 1998 al 31 de diciembre de 2008, los principales hechos violatorios y delitos denunciados son: discriminación  por orientación sexual y/o identidad o expresión de género, ejercicio indebido de la función pública, detención arbitraria, maltrato, incitación a la violencia, injerencia arbitraria y ataques en la vida privada, negligencia e injerencia arbitrarias en el derecho al trabajo, negación del servicio mercantil, robo, difamación, falsedad ante autoridades, entre otros.

HECHOS VIOLATORIOS Y DELITOS POR HOMOFOBIA[35]

CNDH
No.
OPDH
No.
CONAPRED
No.
PGJ
No.
Discriminación
11
Discriminación
126
Discriminación
73
Homicidio
162
Ejercicio indebido de la función pública
12
Ejercicio indebido de la función pública
119
Incitación a la violencia, provocación a crímenes de odio por homofobia
16
Lesiones
30
Negativa o inadecuada prestación del servicio público de educación
3
Detención arbitraria
64
Negativa o inadecuada prestación de servicio público en materia de educación
12
Discriminación
3
Detención arbitraria
2
Negativa o inadecuada prestación de atención médica
24
Injerencia arbitraria y a taque en la vida privada
11
Delitos sexuales
3
Negativa o inadecuada prestación de atención médica
2
Otras violaciones
6
Negligencia o injerencia arbitraria en el derecho al trabajo
6
Otros delitos
11
TOTAL
30

339

118

209

Violencia internalizada

Daniel Borrillo refiere que los disidentes sexuales no están al resguardo de los sentimientos homófobos, pues el odio de la sociedad a las personas con una conducta diferente a la heterosexual puede transformarse en odio hacia ellos mismos. Pues están rodeados de un entorno hostil a lo diferente. La interiorización de esa violencia se manifiesta en forma de insultos, injurias, palabras despectivas, condenas morales o actitudes compasivas, esto lleva a muchos disidentes sexuales a luchar contra sus deseos, provocando a veces conflictos psicológicos graves. Culpabilidad, ansiedad, vergüenza y depresión son las principales manifestaciones de tal reacción, terminando por rechazar su sexualidad.[36]

La violencia interna de estar hechos para cargar con el peso de la culpa inconsciente de la sociedad heterosexista, esto es lo que destroza a los disidentes sexuales, la peor parte de ser disidente sexual es tener que mantenerlo en secreto.

Los disidentes sexuales que se esconden, que se hacen pasar por heterosexuales o que pretenden que el asunto de la orientación sexual no es importante, sólo están ocultándose de la verdad. Están intentando formar parte de una sociedad que instintivamente los rechaza.

Buena parte de la sexualidad de los disidentes sexuales ha sido pervertida a través de la imitación de los heterosexuales y distorsionada por el auto-odio, por lo que es necesario trascender los roles. Pretender ser hetero sexualmente o hetero socialmente es probablemente el patrón de comportamiento  más peligroso del disidente sexual.

Cabe subrayar que también en algunas relaciones entre personas del mismo sexo se da la violencia intrafamiliar, esto es hasta cierto punto razonable, en vista de la violencia que recibieron en sus hogares de origen, en los ejemplos de violencia intrafamiliar debido al machismo, a la violencia masculina contra la mujer y contra los homosexuales.

Como la cultura heterosexista estigmatiza la homosexualidad (sobre todo la que se vive abiertamente) no es extraño que muchos disidentes sexuales oculten su deseo y se dobleguen al imperativo de la lógica social del género: la heterosexualidad, por lo que llevan una doble vida o viven sus deseos sexuales clandestinamente. Marta Lamas señala que el movimiento gay aparece como una instancia liberadora ya que afirma, con razón, que la sociedad está equivocada respecto de la homosexualidad y la heterosexualidad: ni la primera es antinatural ni la segunda es natural.[37]

[1] Smith Barbara, “Homofobia, ¿por qué hablar de ella? (1990) voz prominente del lesbianismo negro estadounidense por su dilatado activismo desde la década de los 70 (como fundadora del Combahee River Collective) y por su abundante producción crítica, en Mérida Jiménez Rafael M. Manifiestos gays, lesbianos y queer. Testimonios de una lucha (1969- 1994), editorial Icaria,  primera edición 2009, Barcelona, España, p. 31-32.
[2] Mérida Jiménez Rafael M. Manifiestos gays, lesbianos y queer. Testimonios de una lucha (1969- 1994), editorial Icaria,  primera edición 2009, Barcelona, España, p. 31-32.
[3] López Hernández  Miriam y Jaime Echeverría García, Transgresiones sexuales en el México antiguo,  Revista Arqueología Mexicana, vol. XVIII, Núm. 104, Editorial Raíces  S.A. de C. V, revista bimestral, julio-agosto de 2010, México., pp. 65-69.
[4] Mott Luis. Artículo “Homofobia en América Latina: etnohistoria del heterosexismo contra los disidentes sexuales”, en Disidencia sexual e identidades sexuales y genéricas, CONAPRED 2006, México, p. 38.
[5] Álvarez-Gayou Jurgenson.  Op. Cit. pp. 5-6.
[6] Mott Luis. Op. Cit. pp. 38.
[7] Álvarez-Gayou Jurgenson.  Op. Cit. pp. 47-48.
[8]Ibídem.
[9] Equivale a persecución, matanza, asalto, aniquilamiento que se llevaron como una parte de las violentas campañas antisemitas, de la Alemania nazi, a modo de breve son los asaltos, incendios, malos tratos, pérdida de derechos  e incluso asesinatos practicados por las SS, tropas de asalto nazis, contra los judíos.
[10] Mott Luis. Op. Cit. p. 38.
[11] Álvarez-Gayou Jurgenson,  Op. Cit. pp. 47-50.
[12] Ibídem.
[13] 17 de mayo día internacional contra la homofobia
[14] Lamas Marta. “Explicar la homofobia”, A primera plana: revista de género y comunicación, año 3, núm. 11, 2004.
[15]Borrillo Daniel Homofobia,  Biblioteca del ciudadano, Editorial Bellaterra, 2001, Barcelona, España, p.91
[16] Mott Luis. Op. Cit. pp. 37-43.
[17] Borrillo Daniel. Op. Cit. p. 28
[18] López Vela Jaime, Una agenda para las poblaciones LGBT de la República mexicana, México 2008, en prensa. Cfr. Parte VI Grupos de población, del Diagnóstico de derechos humanos del Distrito Federal, Ciudad de México, 2008, Comité Coordinador para la elaboración del Diagnóstico y Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal, México, p. 705,
[19] Hazel Davenport Gloria, Transfobia: entre la misoginia y la homofobia,  México, Agencia de noticias sobre la diversidad sexual (Anodis) 2006. Cfr. Parte VI Grupos de población, del Diagnóstico de derechos  humanos del Distrito Federal, Ciudad de México, 2008, Comité Coordinador para la elaboración del Diagnóstico y Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal, México, p. 705.
[20] Con seis puñaladas, asesinan a transgénero en Puebla, Es el tercer crimen en lo que va del año; LETRA S, salud, sexualidad, sida, suplemento mensual, número 156, la Jornada, 2 de julio de 2009, página 2.
[21] Víctor Manuel Velasco Morales, Transfobia, mecanismo de control que sanciona incumplimiento de las normas de género en CONAPRED en http://www.conapred.org.mx/redes/index.php?contenido=noticias&id=312&id_opcion=446&op=447 consultado el día 08/08/2011
[22] Jiménez Órnelas René Alejandro, La presencia de la misoginia en el fenómeno de la inseguridad, Centro de derechos humanos Fray Francisco de Vitoria, en http://www.derechoshumanos.org.mx/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=69 consultado el 26 de noviembre de 2007
[23] La Recomendación 1/2007 de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal se dirigió a la entonces Dirección General de Prevención y Readaptación Social del Gobierno del Distrito Federal (hoy Subsecretaria de Sistema Penitenciario), por violar los derechos de una pareja homosexual al negarles la visita íntima. Dicha autoridad debe, según la Recomendación, publicar un manual para regular las visitas íntimas de personas con orientación sexual distinta a la heterosexual. Folleto Por tus derechos, Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Diversidad Sexual, ¿Cómo puedo ejercer libremente mi sexualidad”, sin fecha.
[24] Concha Malo Miguel. “Conferencia Mundial de la juventud 2010: juventud sin derechos”, en Contralínea, periodismo de investigación, sección Opinión, 12 de septiembre de 2010 en http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2010/09/12/conferencia-mundial-de-juventud-2010-juventudes-sin-derechos/  Consultado el día 08/08/2011.
[25] Núñez Noriega Guillermo. Artículo “La heterogeneidad de la experiencia homoerótica: más allá de la subjetividad homosexual”, en Disidencia sexual e identidades sexuales y genéricas, CONAPRED 2006, México, pp. 45-51.

[26] Guillermo Montalvo Fuentes. Asesinan a activista gay en DF, NotieSe, México DF, http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=5111, consultado el día 11/08/11

[27] Reyes Mario Alberto. Exigen activistas esclarecer asesinato de Quetzalcóatl Leija, NotieSe, México DF, mayo 04 de 2011 http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=4856  consultado el día 08/08/2011.
[28] Nuestra solidaridad y apoyo esta con las cientos de víctimas de ciudad Juárez, no existen expresiones de repudio, indignación y condena suficientes, aunado a los nulos resultados en la investigación por parte de las autoridades locales y federales, a los que se les exige de manera inmediata justicia.
[29] Sección Editorial, suplemento mensual de La Jornada, número 154, mayo de 2009, página 2.
[30] La CCCCOH lleva contabilizados 131 asesinatos por odio homofóbico en el D.F. de 1995 a 2007, sección Editorial, Letra S., suplemento mensual de La Jornada, número 154, mayo de 2009, página 2.
[31] Mino Fernando. “Capturan a autor de crímenes de odio”, en Suplemento Letra S, No.115, periódico La Jornada, febrero 2006, México, p. 3.
[32] Velázquez Luis, Alejandro Moreno y Georgina Pineda. Artículo “Aprobada por unanimidad en la ALDF, Crímenes de odio serán tipificados como delito”, en Milenio diario,  sección Ciudad, 21 de agosto de 2009, México.
[33] (ADICIÓN G.O. DF, 10 SEPTIEMBRE 2009) en http://paot.org.mx/centro/codigos/df/pdf/COD_DF_PDF/CODIGO_PENAL_DF_16_02_2011.pdf y Reforma al Art. 138, publicada en la Gaceta Oficial del  Distrito Federal el 10/09/09, en Código Penal para el D.F., en Agenda Penal del D.F. 2010, editorial  ISEF, vigésimo sexta edición, enero de 2010, México, p. 35.
[34] Informe Especial Sobre Violaciones a los Derechos Humanos y Delitos Cometidos por Homofobia en Suplemento Letra S,  La Jornada,  No. 168,  julio de 2010, México. P. 10
[35]  Informe Especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos sobre Violaciones a los Derechos Humanos y Delitos Cometidos por Homofobia.  http://www.equidad.scjn.gob.mx/IMG/pdf/Informe_especial_de_la_Comision_Nacional_de_los_Derechos_Humanos_sobre_violaciones_a_los_derechos_humanos_y_delitos_cometidos_por_homofobia.pdf  consultado el día 08/08/2011
[36] Borrillo Daniel. Op. Cit. pp. 107-110.
[37] Lamas Marta. “Cuerpo: diferencia sexual y género”, editorial Taurus, primera edición 2002,  tercera reimpresión 2008, México, pp. 63-64.

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